martes, 28 de mayo de 2024

La esencia de la historia

Hoy estaba pensando otra vez en el futuro y en el pasado, porque creo que los dos están ligados a nuestra no existencia. La mejor respuesta que encontré sobre donde iremos después de morir fue esta: "al mismo lugar donde estábamos antes de nacer". Con una diferencia, tenemos memoria del pasado aunque no estuvimos "allí" pero no del futuro. Y ahí es donde se inicia la historia que quería contaros hoy. Cuando empecé el instituto tube una profesora de historia genial, nos hablaba del pasado de una forma tan buena que nos quedábamos ahí con la boca abierta. Sabía como engancharte con un toque ácido y un punto gracioso. Era como tener a la mismísima Nieves Concostrina de profe. Ya el primer dia empezó bien, con una charla sobre el sentido de la historia y lo que esperaba de nosotros. Nos dijo que la historia no iba de memorizar nombres de reyes, fechas o batallas. No recuerdo las palabras exactas, pero creo que era algo parecido a descubrir "la esencia de la historia". Seguramente mi memoria a retorcido el recuerdo y no fue exactamente así, pero yo os lo cuento como lo recuerdo. El caso es que yo me fui esa tarde a mi casa flipando, intentando comprender que era eso de la "esencia de la historia". Creo que me fui a andar por la orilla de la playa, hacia el charco, y en el camino me imaginaba a los cromañones andando por ese mismo lugar hace miles de años, intentando atrapar peces con sus manos y temerosos del mar infinito lleno de monstruos enormes. También imaginé a los romanos, a los fenicios, a los árabes por esa misma orilla por la que yo ahora mismo caminaba... Incluso llegué a imaginar otro niño del futuro imáginandome a mi dentro de muchos años. Fue una explosión de emociones lo que yo sentí aquella tarde, curioso como yo era, había encontrado a la profesora perfecta para satisfacer mi hambre de conocimiento. Pasó el tiempo y la profe no me decepcionó, sus clases eran ingeniosas y divertidas y aprendiamos un montón. Todo era perfecto hasta que empezaron los exámenes. ¿Cómo se estudia para la "esencia de la historia"?. Pues no se, ¿pensando en ella?, ¿viajando en una imaginaria máquina del tiempo?. El caso es que no recuerdo mi nota exacta de aquel primer examen pero fue algo cercano al cero pelotero. Y en siguiente y el siguiente... ¿qué estaba haciendo mal?. Para resumir os diré que suspendí la primera evaluación y la segunda, así que pensé que algo tenía que hacer, no podía suspender mi asignatura favorita. Estaba totalmente perplejo. Ya en aquel tiempo empecé a intuir lo obvio, que si no quieres obtener los mismos resultados no hagas lo mismo, y eso fue lo que hice. Para el siguiente examen me hice unas fichas con los nombres de cada personaje, las fechas de las batallas y todo lo que yo creí haber entendido que no teníamos que hacer y, oh sorpresa, aprové con un sobresaliente. Flipante. Así que era eso. Estaba super contento, aunque en realidad debía de estar cabreado con todo ese rollo de la esencia de la historia y al final lo que había que saberse para aprobar era "datos concretos". Ahora pienso, si hubiera sido un poco mas maduro, lo que tenía que haber hecho es haber hablado con la profe, y haberle contado que o bien me había timado con eso de la esencia de la historia o a lo mejor es que yo no capté la idea. No hablé con ella ni ella me preguntó nada. Quedaba el último examen, el de la evaluación final de recuperación, al fin y al cabo llevaba todo el curso cateando. Yo me preparé a fondo unos esquemas de reyes y reinas, batallas, etc. y me lo metí todo en la cabeza. ¿Y que hizo mi profe?, no os lo vais a creer. No me quitó ojo durante todo el examen y no paró de dar vueltas a mi alrededor. Evidentemente se imaginó que había copiado y debió pensar, "este no me la cuela otra vez", y no me pilló porque no había nada que pillar, estaba todo en mi cabeza bien estructurado. De esta historia se pueden sacar varias moralejas y aprendizajes, aunque esto os lo dejo a vosotros, me gustaría saber que pensais. De todas formas está mujer me marcó y creo que fue una de mis mejores profes y de vez en cuando sigo paseando por la playa reflexionando sobre la "esencia de la historia", saboreando el placer de viajar en el tiempo con la máquina de la imaginación.

sábado, 24 de febrero de 2024

¿Peleamos o colaboramos? A simple vista esto es un matojo enorme en el campo. Pero si miramos atentamente descubrimos que lo que hay aquí no es una planta sino dos. Una es un azufaifo (ziziphus lotus), un arbusto espinoso africano pero que se ve también por estos lares. La mayoría de las plantas del desierto deben lidiar con la falta de agua en verano y suelen hacerlo principalmente secando sus hojas y guardando su energía en las raíces en forma de bulbos. El azufaifo en cambio tiene unas super raíces larguísimas que llegan hasta el acuífero, así que se pueden permitir el lujo de florecer en verano, cuando el resto de las plantas están chuchurrias. Si prestamos atención, entre las ramas del azufaifo encontramos otra planta, un cambrón (Lycium intricatum). Esta es otra planta que también desarrolló espinas para defenderse de las cabrillas. Al contrario que el azufaifo el cambrón trabaja mejor en invierno, cuando hay agua y si la cosa se complica en verano puede perder las hojas y aletargarse un poco hasta que vengan las lluvias. Pues así está pareja se va alternando en la vida a lo largo del año. Ahí están los dos contendientes, luchando a cámara superlenta por la luz del sol o tal vez colaborando para ser aún más fuertes. O las dos cosas porque parece que a los dos les va bastante bien. La de cosas que se descubren en este trocito de camino

miércoles, 21 de febrero de 2024

Hoy me encontré este camaleón muerto junto al cementerio. Me quedé un momento mirándolo y me pareció hasta bonito. Con la boca abierta, la lengüilla afuera, sus patitas buscando un agarre y ese ojo que parece que todavía te está mirando... Siempre me ha dado mucho miedo la muerte, sobre todo de niño. Esa sensación de que un día ya no existiré, ni yo ni mis amigos, ni mi familia. Por un tiempo corto seguiré viviendo en la memoria de los que me conocieron, luego ya ni eso. Ahora ese temor existencial lo tengo un poco aparcado, como que es absurdo temer a algo inevitable, o tal vez no lo sea, la ciencia avanza muy deprisa. En cualquier caso el hecho de saber que vamos a morir puede tener su parte positiva. Este temor bien gestionado puede servir para relativizar nuestros "insignificantes" problemas diarios y nos puede impulsar que disfrutar de cada instante sin el temor a meter la pata, al fin y al cabo nuestras desdichas se equilibrarán solas con el paso del tiempo. Sigo mirando el camaleón, no puedo dejar de mirarlo... como si me estubiera mirando a mi mismo.

domingo, 4 de febrero de 2024

paisajes y escenas


 

He estado pensando sobre la charla de Rodolfo, que comentaba que hablábamos de “paisaje” cuando deberíamos decir “escena”. El paisaje, decía, tiene que estar trabajado, interpretado...
Al final somos nosotros los que aplicamos un filtro a lo que entra por nuestros ojos o nuestros sentidos en general, dando sentido al mundo que nos rodea. Cambiar el punto de vista ayuda a repensar cada escena, una especie de juego que desafía el canon establecido. Este hábito, además de divertido y desafiante, es útil para trabajar la creatividad y liberar el pensamiento de la jaula que lo amordaza a fuerza de rutinas.

 

 

Mañanica especular con cristinica, que caña mete esta criatura. Si es que cucha como empezó, el trancazo de pan con huevo que nos empujamos para desayunar. Acabamos la ruta bajo las piedras del faro y Cristina voceando a una parejilla pa que nos echaran un foto. Que maquina

huerto


 

No sé dónde leí que si quieres cambiar el mundo empieza por plantar tu propia comida... Y aquí estamos en este callejón que iba a ser encementado plantando lechugas. La verdad es que si tuviéramos que comer solo con esto íbamos a pasar más hambre... Pero bueno, por algo se empieza...

 

anémona sulcata

 

 

Se llama anémona sulcata pero yo la veo mas como una acuarela en movimiento. La filmamos hace unos meses entre Las Negras y San Pedro. Me quedé un rato ahí mirándola, estaba a ras de agua, el vaivén de la superficie la acariciaba con delicadeza y los reflejos añadían un efecto hipnótico. Hoy es un día frio de invierno con mucho viento, ¿como estará la anémona?. Cierro los ojos y viajo en el espacio y en tiempo y siento el calorcillo de los rayos del sol y el agua salada y tibia...